“Babel”, un Iñárritu sublime y universal

Hay gente que es repetitiva y resulta pedante, cansina y nada creativa. El prodigioso tándem formado por Alejandro González Iñárritu y Guillermo Arriaga podría decirse que no cumple ninguno de estos adjetivos, o sea, todo lo contrario: por veces que se repita la estructura de sus películas (ya van tres con la misma), nunca resultará a ser cansina. ¿El truco? Aquí no hay ningún truco. Uno nace como nace, y este par de genios han nacido como han nacido. Tras Amores perros (la cual tengo pendiente ver de inmediato) y 21 gramos (ese dramón que destroza el día a cualquiera y que sin embargo es formidable), Iñárritu y Arriaga han decidido acabar la triología de la (in)comunicación con Babel. Así como la primera se situaba en México, el país natal del director, la segunda pisaba terreno estadounidense y se situaba en una ciudad del país. La última no pisa un sólo terreno, sino que pisa diferentes y repartidos por todo el mundo (Marruecos, México, Japón y Estados Unidos). Así que podríamos denominar a Babel como una película universal que a la vez, evidentemente, habla de la incomunicación y desesperación, aunque de una forma un tanto moderada -ésta última-, para ser Iñárritu, claro. Me explicaré. En 21 gramos el drama que se presentaba era de un calibre, para mí, que sobrepasaba la dureza. Era un film increíblemente dramático. Pero en Babel, quizás lo que se ha cuidado más ha sido la transmisión mediante la estética y no la extrema dramatización. Y eso para mi ha sido un alivio. No porque la otra fuera mala, ya comenté antes que ni mucho menos, pero creo que tantas cosas a la vez hubieran dejado al espectador con una depresión de caballo.

Así que hablemos de la estética. Como en todo film de autor, Babel presenta una estética deslumbrante, atrapadora, variada (nunca mejor dicho) y agobiante (en muchos casos). Pero como en todo film de autor, el argumento de la película, o más bien, la historia, se ve reflejada por su estética. Por lo tanto, la cinta de Iñárritu es una historia (o más bien varias o una fragmentada) con una estética impregnada en ella realmente desconcertante. Yo creo que esta conseguidísima estética se debe al frecuente cambio de situaciones, paises y culturas. Por ejemplo: el director ha eligido un tipo determinado y diferente de milimetros para rodar cada país. Lo que ya no sé es con cuántos milimetros ha rodado cada uno, hasta ahí no llego. Pero lo que esto deja claro es que este perfeccionista cineasta, a parte de contarnos sobrecogedoras historias situadas en diferentes mundos y culturas, rueda cada una de ellas con una estética determinada. Así que en resumidas cuentas, diríamos que Babel presenta varias estéticas diferentes que, por poco que se parezcan, califican a la película de extremadamente detallada.

La historia de la Torre de Babel contaba la historia de un grupo de hombres que querían contruir una torre que superara el límite del cielo, el poder de Dios. Por ello, éste los castigó cambiándoles el idioma a cada uno para que no pudieran entenderse y así, por lo tanto, no pudieran construir la torre. Alejandro González Iñárritu y Guillermo Arriaga han aprovechado esta idea para crear la base de su historia, por lo que deducía antes de verla, que podía prometer mucho. La veo y me deslumbra, pero no sé porqué, me da la sensación de que esta incomunicación que plantea no se ve reflejada en algunos aspectos (o más, bien, no la he sabido encontrar). Bueno, estos “algunos” se reducen a uno, pues la única historia que no tiene relación con la incomunicación (para mi) es la de los niños marroquíes. Aunque quizás sea yo que no la vea, pero desde luego veo esta pésima comunicaión en relaciones como las de Brad Pitt y Cate Blanchett, la de la chica japonesa con, prácticamente todo el mundo (ya que justamente es sordomuda, cosa que complica aún más la cosa) y la más que evidente incomunicación entre los estadounidenses y mexicanos (véase en la sublime escena de la frontera). Así que el único fallo que le veo a Babel es esta carencia de incomunicación que prometía tanto la publicidad del film y que sin embargo, en una de las historias centrales, no se presencia. En todo caso, esta es una película de analización compleja, así que si este pequeño detalle no me ha quedado claro, es porque de tan compleja que es, no lo he captado o simplemente no está.
Babel es, como los dos anteriores films de la triología, un puzzle de historias que se cruzan entre sí. Aunque aquí el punto central de todas las historias sea esa metáfora de la Torre de Babel, Iñárritu no ha dudado en estructurar el film de una manera parecida a las demás: desordenada y entrecruzada. Sin embargo, al igual que con la violencia y dramatismo, el cineasta se ha moderado y ha preferido estructurar a su film de manera más ordenada y entendedora. Creo que esta opción es totalmente favorable, ya sea por el entendimiento propio (21 gramos hay que verla mínimo dos veces para captarla de principio a fin) o simplemente para moderarse y centrarse más en la historia y no en él frenético desplazamiento de secuencias. Es, Babel, realmente una película que se entiende y se escucha como se entiende y se escucha la vida misma. Babel es, sin duda alguna, lo más cercano a las confusiones y problemas que se nos plantean hoy día en nuestra vida.

Como siempre, Alejandro se ha rodeado de un reparto brillante con actores pertenecientes a su país natal. Lo que más choca aquí es la aparición de la, ya no tan, estrella Brad Pitt, que sin duda, hace un papel formidable lleno de tensión y sufrimiento. Cate Blanchett, que interpreta a su mujer, en los escasos momentos que aparece hablando normal (antes de que reciba el disparo) está también estupenda, aunque he de reconocer que luego hace muy bien de madre sufridora -que no para de sangrar- por sus niños que están a la otra punta del planeta. Gael García Bernal (que ya había trabajado con el director en Amores perros) hace una interpretación inolvidable con un desenlace que uno ya se puede imaginar. Pero la que para mi destaca por encima de todos es Adriana Barraza (que también aparecía en el primer film del director), interpretando a la niñera de los hijos de Pitt y Blanchett que comete una imprudencia enorme de la cual habrá que salvarse ella por su propia cuenta. Sin duda, hace un papel magnífico del cual espero que se lleve el Globo de Oro. Rinku Kikuchi (la actriz japonesa que interpreta a la joven sordomuda)también hace excelentemente su trabajo, aunque tenga un papel, para mi, excesivamente antipático (manías mías, o al menos eso creo). El resto del reparto está igual de excelente, aunque tenga a actores que no son prácticamente conocidos (destacando, por ejemplo, a Koji Yakusho, un actor japonés con bastante fama en su país).
Dentro de los aspectos técnicos, destacaría la hermosa fotografía del habitual colaborador del director Rodrigo Prieto y la sobrecogedora música del también colaborador Gustavo Santaolalla, que presenta una serie de temas realmente preciosos.  

Resumiendo: Babel es una imprescindible película (probablemente una de las mejores del año) donde las circunstancias producidas son fruto de la pura casualidad. Tiene unas actuaciones que sobrepasan lo normal y una estética inmejorable. Alejandro González Iñárritu se ha lucido una vez más con este impresionante drama universal que no dejará indiferente a cualquiera (espero que seáis muchos) que la vea. No es perfecta, pero sin embargo eso es lo que la hace ser más íntima.  

Lo mejor prácticamente todo: el sobresaliente guión, las interpretaciones (destacando las de Barrza, Pitt, Kikuchi y García Bernal), la fotografía,… y ese precioso plano final.
Lo peor alguna secuencia que no viene a cuenta, por decir algo.
Valoración 9.5
Mi crítica en MuchoCine.

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2 Respuestas a ““Babel”, un Iñárritu sublime y universal

  1. yo vi la peli creyendo que seria muy buena ya que oí a critícos (TV) que decían que era una exelente película, y tambien me insentivo a verla el hecho de que ubiera una historia japonesa en la obra, la que según yo fue la mejor parte de la peli.
    A mi parecer la película no es mala, pero tampoco es una gran obra, pues encuentro que el final es como “oh, terminó”, “y eso nada mas?”, como que me quede con gusto a poco.
    Aunque devo admitir que ame el lado japones de la peli *o*
    :3
    bueno, ese seria mi comentario
    bye!

  2. Pingback: Voiceover’s Blog

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