“El laberinto del Fauno”, la mejor película del 2006

Hace apenas un año vi la primera película del, por ese momento desconocido, director mexicano Guillermo del Toro. Se titulaba Cronos, y estaba protagonizada por el gran actor Frederico Luppi. Era una película bellísima, muy poética, y a la vez trágica y desagradable. Después de varios fracasos (todos ellos en Hollywood), el director firma su mejor película, El laberinto del Fauno, que la describo más o menos como la anterior.
La cinta mezcla a la perfección la realidad y la fantasía. Y es que se situa en la post guerra española, centrándose en la vida de Ofelia, una niña cuya madre está embarazada del capitán Vidal, su padrastro. Cuando Carmen, la madre, estando a punto de tener al niño, decide irse con su hija al pueblo donde se encuentra su marido, para que su futuro hijo nazca con él. Una vez allí, en medio de la guerrilla entre los vestigios de la resistencia republicana y el ejército del capitán, se creará un ambiente desagradable, frío y tenso para Ofelia. Y un día, buscando por el bosque, descubre un laberinto habitado por un fauno que le revela un secreto: ella es, en realidad, una pricesa, última de su estirpe, a la que los suyos llevan mucho tiempo esperando. Para poder regresar a su mágico reino, la niña deberá enfrentarse a tres pruebas que poco a poco irá superando. Pero las pruebas no serán tan fáciles para Ofelia, ya que no solo tendrá que utilizar su inteligencia (y la ayuda del libro que el fauno le ha dado), sino también tendrá que sacrificar su vida. Mientras tanto, en el molino donde Vidal tiene situado su centro de operaciones, ocurrirán historias paralelas a la de Ofelia, como la de Mercedes, el ama de llaves del capitán, que aparentemente, cumple con todo lo que él le manda.

El laberinto del fauno no es (como dicen por allí) la Alicia en el país de las maravillas española, sino un cuento totalmente poético y simbólico con verdaderas escenas de terror. Lo que Guillermo del Toro quiere contarnos, y ahí va el mensaje de la película, es lo siguiente: la realidad se impone ante la ficción. Es una moraleja, si así se puede decir, terrible, pero increíblemente original si se sabe tratar bien. Y aquí del Toro se supera, en la creatividad. Cada secuencia tiene un significado, real o imaginario, cada hecho tiene su principio y su final, cada escena muestra su lado más oscuro y brillante a la vez.
Para representar este paralelismo (el de ficción y realidad), y situándonos en la post guerra española, el excelente director de fotografía Guillermo Navarro ha optado por añadir tonalidades oscuras y grises a las escenas donde aparece el mundo real y, no dejando de banda el hecho de que las imaginarias son realmente angustiantes y no muy agradables, ha añadido colores más pintorescos en ellas. Atentos a la escena del banquete, porque allí, todos los colores son muy propios de los mexicanos (rojos, naranjas, azules y amarillos). Y también fijaos en las tonalidades que les da a la noche y día. En la primera, son todos más azules y naranjas, y en el segundo, verdes y grises. Pero ante todo, decir que es una película excesivamente (sin ser malo) oscura. Vamos, como todas las del director.

La película trata temas delicados y a la vez difíciles, como son la post guerra, la muerte, la satisfacción de uno mismo, la imaginación de una niña y la maldad en sí. Y es que pocos directores son como Guillermo, o sea, que tienen su propio estilo para contar estos temas. Es realmente difícil tocar tantos a la vez y que te quede una cinta como esta, perfecta, equilibrada, con sentido. Por su gran calidad, espero que gane el Oscar al que opta (mejor película estrangera). En conjunto, El laberinto del fauno es inolvidable, ya sea por su desbordante creatividad e imaginación o por su talentosa e impecable dirección.

Dentro del increíble reparto, no destacan dos o tres, sino todos. Tanto Sergi López (Vidal), en el mejor papel de su carrera, lleno de maldad; Maribel Verdú, una actriz que nunca me ha gustado hasta ahora, que demuestra, a parte de tener estilo actuando, que lo hace estupendamente (atentos a la escena del bosque); Doug Jones, interpretando uno de los papeles más difíciles de la película magistralmente, el fauno; Ariadna Gil, a la que apenas la vemos poco (pero más que Frederico Luppi, que aparece exactamente 5 segundos), pero disfrutamos de su preciosa voz; Alex Angulo, ese gran actor que tiene cara de médico; Roger Casamajor, como el hermano de Mercedes (Verdú), en un papel estupendo; y por último, la debutante (en papeles protagonistas) Ivana Baquero, un auténtico prodigio de niña a la que le daría el Goya ya mismo. En definitiva, que como podéis ver, del Toro se ha rodeado de lo mejorcito de la interpretación española.

Para acabar decir que esta maravilla cinematográfica puede ser, sin duda, o quizás junto a las de Cuarón y Scorsese, una de las mejores películas del año. No duden en verla, les maravillará.

Lo mejor todo.
Lo peor que no ganara la Palma de Oro en Cannes.
Valoración 10

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2 Respuestas a ““El laberinto del Fauno”, la mejor película del 2006

  1. la pelicula es la mejor k he visto en toda mi vida, todo es perfecto el makillaje las escenas el vestuario, todo, mucha suerte GUILLERMO DEL TORO.

  2. Pingback: Noticias sobre “El orfanato”, de Juan Antonio Bayona « El Séptimo Arte

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