“Happy Feet”, rompiendo el hielo y despertando la emoción

Tras ver a Al Gore defendiendo el medio ambiente, uno se queda un tanto inquieto por saber qué está ocurriendo exáctamente en nuestro mundo. Yo al menos me quedé con este sentimiento de inquietud, así que me he quedado igual de “asombrado” ante estas destrozas que provocamos los humanos con Happy Feet, aunque de una manera más animada (lo siento por este doble sentido tan poco divertido, pero es que no se me acude nada más).
George Miller, director de varias películas fracaso (para mí, al menos), como El aceite de la vida o Babe, un cerdito valiente, nos invita a esta maravillosa película de animación con un mensaje moral que queda más que claro. Esta vez no son cerditos sino que aparecen pingüinos, aunque también salgan otros animales de esa zona glacial como es la Antártida. Podría decirse que Happy Feet es una mezcla de la historia del patito feo y la película Liberad a Willy ya que, precisamente, muestra temas tan interesantes como el rechazo a un ser diferente y la ecología. La película, resumiendo, cuenta la historia de un pingüino que nace diferente, sin saber cantar y al que más tarde lo rechazan por este mismo problema. Durante el viaje en busca de algo mejor, encuentra a otros pingüinos que le harán saber que él es mejor de lo que piensa y que vale la pena seguir y dejar de banda a todo aquél que no lo acepte tal y como es. El protagonista, en vez de tener capacidad para cantar la tiene para bailar, cosa que no está bien vista dentro del mundo de los pingüinos. Así que después del rechazo y el viaje volverá en busca de su amada Gloria y en busca de su felicidad. A partir de aquí es cuando las cosas empiezan a complicarse y todo va cambiando hasta llegar a un límite en el que los protagonistas verán tal y como son los humanos (para ellos, alienígenas).

A parte, la película cuenta con varios números musicales tremendamente entretenidos, de los cuales con alguno se te pone la piel de gallina. Los bailes, la mayor parte de ellos con claqué, tienen un ritmo exquisito y no se hacen (la mayor parte de ellos) pesados. Para mi el mejor de ellos es el final, aunque el de playback (quien la haya visto ya me entenderá) también es inmejorable. Así que Happy Feet podría llamarse también “musical ecológico”. Pero por otra parte, la película
La animación de la película también es increíble, por lo que hace que aún te sientas más a gusto viéndola (atención a la secuencia donde el hielo se va rompiendo y los trozos van persiguiendo a los pingüinos). Aunque el guión, eso se ha de decir, tampoco es ninguna maravilla, ya que en la mitad del film presenta una caída más o menos importante que detiene el increíble ritmo que había por entonces. Aunque luego lo recupera de una forma extraordinaria, con un magnífico baile en conjunto (de todos los pingüinos). Así que si destacáramos algo, sería su increíble animación y no el guión en sí.
En resumidas cuentas, Happy Feet es una estupenda cinta de animación con mensaje ecológico incluído y con unos números musicales impresionantes. Sin duda, estamos ante la mejor película de animación del año.

Lo mejor los números musicales y el final.
Lo peor un guión un tanto irregular.
Valoración 8,5.
La crítica también en Mucho Cine.

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