“Tránsito”, un Forster menor pero igual de cautivador

De vez en cuando, a los guionistas americanos les vienen buenas o incluso excelentes ideas que carecen de los habituales tópicos de las películas de este país. Un ejemplo reciente es Tránsito (Stay), dirigida por Marc Forster, realizador de las muy distintas, pero muy buenas, Monster’s Ball y Descubriendo Nunca Jamás.

Como muy bien dice el título, tránsito, en este caso, es, por una banda, el que hay entre el mundo de los vivos y los muertos (no creáis que los segundos aparecen como fantasmas), y por otra, el tránsito automobilístico (que tiene que ver enormemente con la transtornación del personaje que interpreta Ryan Gosling).
Esta confusa historia (al estilo de las de David Lynch) está protagonizada por tres personajes, en un principio, sin conexión alguna, que se ven metidos en una especie de paranoia mental, la cual les hará conocerse e incluso enamorarse. Los tres ocultan secretos,  los tres están enfermos, los tres sienten algo y no saben qué, los tres necesitan salir de esta paranoia. Como podéis ver, la película se centra únicmante en un trio con muchas cosas en común.

Todo empieza con un grave accidente de tránsito. Henry, un joven de unos veinticinco años, sale del automóbil volcado y se sienta en medio de la carretera. Parece que no sufre ningún daño físico.
Luego, la vida de un joven psiquiátra, en apariencia normal, aparecerá en medio de la película, dejando al público sin respuesta al desenlace del accidente. Pero esta típica vida se verá interrupida por la atípica de Henry, que acude a él para que lo trate. A partir de este momento, la vida de Sam se ve envuelta en una desconocida y rarísima paranoia, la cual hará que se haga plantear ciertos momentos de su vida y su relación con Lila, una joven profesora de universidad.
Ya no puedo explicar mucha cosa más sobre la historia, porque sino, se perdería todo la gracia y el encanto del film.

Aparte del original guión y de la calculada dirección, también hay que destacar las interpretaciones. Todas menos, en mi opinión, la de Ewan McGregor (que la encuentro muy inexpresiva), son estupendas. Tanto Naomi Watts, Ryan Gosling como Bob Hoskins están espléndidos.
Otro aspecto a destacar es el de montaje, donde el director utiliza una mezcla de imágenes -nunca vistas en el cine-, de tal manera, que para no describir, por ejemplo, todos los pasos de un personaje, lo adelanta ya a la próxima secuencia y el espectador no se tiene que “tragar” todo su camino. Ya sé que es difícil de comprender, pero lo es más de explicar, os lo aseguro. Otro aspecto destacable sería la fotografía, como en todos estos tipos de films, que intenta causar una sensación de inseguridad y prisa.

EN RESUMIDAS CUENTAS
Lo mejor su originalidad.
Lo peor la inexpresividad de Ewan McGregor
El momento el final.
Valoración 7.5

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