‘Fracture’, volviendo a los 90

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Sin haberse estrenado todavía en España, la película Fracture, de Gregory Hoblit, no llegó a atraerme demasiado cuando se empezaron a saber cosas de ella. Parecía el típico thriller judicial sin la más mínima gracia y originalidad dirigida sin apenas nada de personalidad. El caso es que no es nada del otro mundo, pero tampoco se puede decir que sea una película mala, ni mucho menos. Sin duda, se agradece ese aire a los thrillers de los 90 con grandes duelos interpretativos e intriga de la buena. Aquí lo que más resalta es la, sin duda, grandiosa actuación de Anthony Hopkins que, como siempre, atrapa al espectador con sus feroces miradas y frases de humor inglés realmente desconcertantes. No es que su compañero de reparto, Ryan Gosling, desmerezca ser nombrado, pero es que Mr. Hannibal se lo come vivo apenas apareciendo la mitad de metraje que el protagonista de Half Nelson. Quizás una de las escenas clave del film es esa conversación que ambos mantienen en la cárcel, donde Hopkins captura psicológicamente a Gosling hablándole de todo lo que sabe acerca de su vida y lo que él ve como punto débil. Como veréis, Fracture tiene sus momentos, unos geniales, otros correctos y otros que sobran. Nunca llega a ser aburrida, es más, este es un film muy entretenido, sin tener apenas acción. No es que haya demasiados cambios bruscos de argumento, aunque sí hay varios giros inesperados. El final, muy propio también de los intensos films de los 90, nos hace recordar que estamos viendo una película cien por cien judicial, y su mensaje más claro y crítico es que hay muchas maneras de llegar a la verdad mediante la justicia, ya sean buenas o malas.

El guión es lo que, en mi opinión, flaquea más en esta interesante película. Tiene un comienzo verdaderamente intrigante,  pero hay varios aspectos del nudo que no me acaban de convencer. Tampoco voy a nombrarlos ahora, pero por ejemplo, el personaje de Rosamund Pike no pinta demasiado, es más, es como el complemento femenino que, sin duda, había de aparecer en la película. Gosling interpreta a un tipo ganador, que ha tenido la vida laboral solucionada y que ahora se preocupa más por su salario que por resolver casos como abogado que es (citando a una de las frases que el gran David Strathairn nombra en el film). Y todo cambia cuando conoce al manipulador Hopkins, que le hace cambiar radicalmente hasta el punto de obsesionarlo con el hecho de si existe realmente el crimen perfecto. Me recuerda mucho al primer largometraje de Hoblit, Las dos caras de la verdad, una correcta película de juicios con un duelo interpretativo entre Richard Gere y Edward Norton realmente asombroso. Y es que, para qué negarlo: el peso mayoritario de Fracture recae en el condenado Hopkins, y el de el otro film en el también condenado Norton (obtuvo una nominación al Oscar por su interpretación). No es que los “fiscales” tengan malas interpretaciones, pero no se puede negar que los malos acaban siendo mejores que los “buenos”. Quizás en el nuevo film no se trata tan a fondo el tema de la psicología humana como se observaba claramente en Las dos caras de la verdad, pero sí tienen varios puntos en común que me resultan, a la vez, un tanto sospechosos. Comparaciones aparte, y centrándose en Fracture, decir que sin ser una maravilla, consigue superar a la mayoría de thrillers que se han estrenado durante los últimos años (exceptuando a maestros como Fincher o Greengrass), obteniendo un notable resultado final, muy conviencente y nada manipulador. Al fin y al cabo, yo iba con la intención de ver una cinta entretenida y eso es lo que me he encontrado. Quizás su principal error es que le sobran unos cuantos minutos. Dos horas era demasiado para contar una historia como esta, pero la verdad es que tampoco se hace pesada. Y no olvidar a los estupendos secundarios, de los cuales resalto a los ya nombrados Stratharin y Pike, y a la siempre magnífica Fiona Shaw en el papel de juez.

Un notable thriller judicial, con momentos verdaderamente buenos y una interpretación magistral, la de Anthony Hopkins. Quizás Fracture no nos quedará en la memoria para mucho tiempo, pero no creo que Hoblit lo pretenda. Esta es, finalmente, una película para ver y comentarla a la salida del cine. Punto.

Lo mejor Anthony Hopkins y ese aire de los 90.
Lo peor son demasiadas las similtudes con Las dos caras de la verdad.
Valoración 3-estrellas-rojas.jpg

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Una respuesta a “‘Fracture’, volviendo a los 90

  1. A mi defraudó bastante. Hopkins está inmenso, como siempre, pero el supuesto misterio de la película (y me caracterizo por ser muy poco sutil para estas cosas) es claro para mí, desde el primer momento. Coincido en alabar a los actores y en la dirección de Hobbit, pero, desde mi punto de vista, es perfectamente prescindible.

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