‘Sin reservas’, un acertado segundo plato

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No llegué a ver Deliciosa Martha, el aclamado film alemán de la directora Sandra Nettelbeck. Es más, nunca había oído hablar de dicha película hasta que Hicks decidió hacer su remake estadounidense. Pintaba como un plato sin sal, una americanada a toda regla sin una pizca de originalidad. Pero lo cierto es que el director de Shine, ha hecho que Sin reservas sea un apetecible plato con un sabor más aromático que ácido. Su chef, una correcta Catherine Zeta-Jones, nos presenta, en un principio, el film como un melodrama con tintes culinarios. Y es que el comienzo de la película es su mejor y apetitoso plato, un entrante realizado con gracia y bastante originalidad. Luego, tras la aparición de la pequeña Abigail Breslin (inolvidable en Pequeña Miss Sunshine), el film se vuelve un drama familiar para que después, el espectador (más bien la espectadora) se sienta atraído/a por un Aaron Eckhart, en su primera escena (sólo), poco acertado. Lo mejor de la cinta es, sin duda alguna, el talento de la jovencísima Breslin, que sin hacer demasiados esfuerzos se come (nunca mejor dicho) a los dos protagonistas, ya no tan jóvenes, que hacen que su trabajo sea un aparentemente senzillo esfuerzo por pretender ser más dramáticos de lo habitual, más creíbles (en especial, la señorita Zeta-Jones). No, no están mal, pero la jovencita los debora como los deliciosos espaguetis que se zampa en una escena. Una historia a ratos cómica, a ratos dramática, a otros poco convincente y, en general, muy correcta. No se excede, pero tampoco va por debajo de lo mediocre; simplemente es lo que pretende ser, prácticamente nada manipuladora emocionalmente. Esto se agradece, al igual que la brillante partitura de un ya formidable Philip Glass (conmovedor el tema principal), un acompañamiento de cinco estrellas. Aunque esta Sin reservas tiene un punto débil, y creo que de tamaño considerablemente grande: las dos partes de la historia (la de la niña y la romántica) no saben fusionarse correctamente, pues cuando el guionista se desvía hacia una, la otra la olvida (generalmente la de Breslin la dejan más apartada y olvidada). Y es entonces cuando no sabes si lo que quiere contarte exáctamente es una historia de amor entre dos cocineros o la responsabilidad de una mujer, hasta ahora sola, perfeccionista y fría, ante la aparición de su sobrina que acaba de quedarse sin madre. Pero ante todo, esta comedia romántica dramática es un coctail bastante bien mezclado, en el sentido de que combina varios géneros de manera acertada y sabe mantener el ritmo en (casi) todo momento. Y para acabar, un plato (plano, perdón) final de una exquisitez pocas veces vista.

Lo mejor Abigail Breslin y la labor de Philip Glass.
Lo peor esas dos historias paralelas que no acaban de mezclarse del todo bien.
Valoración 3-estrellas-rojas.jpg

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Una respuesta a “‘Sin reservas’, un acertado segundo plato

  1. Buenas!!

    Fui a ver al cine esta pelicula,y la verdad creo que no sólo no es una pelicula con una trama interesante o al menos de calidad,sino que no la considero pelicula para ir al ver al cine.

    Es previsible 100%,cosa que hoy en dia ya no es permitible para una “buena pelicula”.

    La fotografia es muy buena,eso si.

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