‘Los Crímenes de Oxford’, el juego de la Iglesia

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Esta imperfecta y obsesiva película contiene un comienzo arrollador, magnífico y muy inteligente; su desenlace no podía ser mejor, y es que aún es más intrigante e sabio. Los Crímenes de Oxford está basada en la homónima novela de Guillermo Martínez, que para gusto de un servidor, es una de las mejores que ha leído, y uno no podía imaginar, después de fascinarse por la compleja y matemática trama, que el director de su adaptación sería un tipo como Alex de la Iglesia. El resultado cinematográfico, sin embargo, posee un envidiable y brillante discurso, una puesta en escena muy conseguida, y, lo que es más importante, no se aleja del estilo literario de Martínez en ningún momento. Así pues, quién no haya tenido la suerte de leer la novela, bien podrá disfrutar del juego planteado en el film, pero a quien ya lo haya hecho, le encantará esta especie de intriga mezclada con un drama muy creíble y atractivo. Muchos la tachan de excesivamente fría e incoerente; coincido en que el (nuevo) estilo de de la Iglesia es al puro estilo inglés, con una atmósfera inquietate pero fría a la vez (no hay otra palabra que pueda definirla), aunque eso no quiera decir que se trate de algo sin personalidad. Quizás el director español no ha dejado su sello bien marcado, pero ¿eso qué importa? La película es absolutamente entretenida y se deja llevar por una serie de lógicas y coherentes pistas, las cuales permiten que el espectador se despiste en algún momentos si no está muy atento. Por favor, que estamos ante una adaptación de un libro de misterio y no de una obra maestra de la literatura dramática. No es más que eso, una intriga con toques dramáticos muy bien hecha.

Pese a esto, su guión decae en algunos momentos, en los cuales el espectador puede perder el interés de la trama debido a su falta de ritmo, no de coherencia. Aunque todo está perfectamente ligado y bien llevado a cabo, escenas un tanto previsibles y también prescindibles hacen que Los Crímenes de Oxford no sea tan estupenda como aparentaba en un principio. Eso sí, repito, su comienzo y su final son de auténtico aplauso. No estoy diciendo que no me haya gustado en su mayor parte, en absoluto. Me parece que Alex de la Iglesia ha realizado un film más complejo de lo que podría imaginarse y con una factura técnica impecable (atentos al plano secuencia situado en el principio, donde plantea todos los posibles sospechosos y culmina con la primera muerte de manera excepcional), por no decir que el reparto está entregadísimo y muy acertado. Pero, sin duda, si hay alguien que destaca por encima de todos es el maestro John Hurt, que nos regala una actuación auténticamente impecable, muy memorable (no se dejen llevar por el monólogo final, que deja aterrorizados a todos los intrépidos y manipulables como el joven estudiante). Elijah Wood, este aprendiz que no acaba siéndolo tanto, y Leonor Watling nos ofrecen dos buenas interpretaciones, muy por encima de la media de guapetones que resuelven un/os crímenes. Sin duda, cabe destacar también un elemento clave que es muy propio de alguien como de la Iglesia: todos los personajes no son, vulgarmente hablando, perfectos y guaperas. Todos ellos, sin excepción, poseen características que recalcan más esta imperfección y el realismo (¿camuflado?) del conjunto; desde los protagonistas, que tienen sus virtues físicas (a mi, al menos, se me cayó la baba con cierta escena relacionada con Watling), pero también sus defectos, que hacen que esta historia resulte, no sólo más valiente, sino también más coherente. Alex de la Iglesia es, de alguna manera, el lado opuesto del personaje de Hurt: nada manipulador y totalmente sincero (gran frase de este gran rol hacia el final: “yo no sé nada”).

Una buena película, con muchas dosis de humor nada propio del director en cuestión. Y es que después de leer un libro tan bueno como en el que se basa, uno tenía miedo (y a la vez entusiasmo) al ver qué habría salido de la mente del cineasta español. Pues el resultado es más que satisfactorio, pese a contener varios momentos muy prescindibles que hacen perder el ritmo, en general trepdiante, de esta inteligente historia. Lo más bueno de todo es que las matemáticas bien poco le importan a Álex de la Iglesia. Éste es un tipo que se conforma con saber el “dos más dos, cuatro” y no con fórmulas paranoicas. Sí, el film parece realizado por alguién de este estilo, pero recuerden en qué está basado: en una novela de un escritor que se licenció en matemáticas y no en cine. Cada uno a lo suyo, mientras lo hagan tan bien como los dos autores en cuestión.

Lo mejor un soberbio John Hurt y una trama que no pierde la atractiva esencia de la novela.
Lo peor pierde interés en varios momentos, absolutamente prescindibles.
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9 Respuestas a “‘Los Crímenes de Oxford’, el juego de la Iglesia

  1. A mi me decepciono debido a las altas expectativas con las que fui y a que no me gustan las matematicas, las cuales abundan en las conversaciones. Eso si, el trabajo de De La Iglesia es más que solvente, con plano secuencia incluido, y John Hurt está en su salsa. Wood no me acabó de convencer y Watling cumple con su sola presencia (jeje, yo también babee).
    Aún así creo q es de las obras menos conseguidas de su director.

    Saludos.

  2. Pues al final decidí pasar de ella, más que nada por las mediocres críticas que estaba recibiendo (sobre todo por parte del público). Y porque había opciones que me resultaban mucho más apetecibles, lo que se confirma con la de los Coen y las dos de la semana que viene (seguro que ya supones cuáles son).

    Relegada pal Ares, pues xDD.

    Saludos!!

  3. Hay algo con lo que no estoy de acuerdo contigo, y es ese último párrafo en el que dices que el sentido del humor del dirrector no es nada própio de él. Creo que es justo todo lo contrario, que Alex se ha contenido y ha dejado sólo pizcas de lo que su naturaleza le pedía, un humor negro, irreverente y provocador (y muy inteligente) como el de La Comunidad, Crimen Ferpecto o El Día de la Bestia.
    Por lo demás a mi la novel no me deslumbró, se deja leer con agrado en un viaje de tren, y la película sí me gusto, y las partes que me gustaron más fueron los flashback, en los que por su naturaleza elíptica la señora mayor tuvo que esforzar todo su genio en esas perlas engarzadas en la narración den of de esa Voz: la de Jonh Hurt.
    Un cordial saludo 7º.

  4. Acabo de ver que la crítica la firma Ramón Balcells, no me había fijado, pensé que era tuya. Me encantaría leer tu opinión, aunque entiendo que debes subscribir ésta.

  5. Hace algún tiempo que la vi y me pareció una película corriente, bastante entretenida, lo que es de agradecer, pero sin más. Salí de la sala filosofando algunas de las cosas planteadas en ella pero no dejó más rastro que el de un tarde agradable.
    Esperaba algo más, porque pese a su estilo, que no me resulta nada español, no vi nada que me hiciera creer que recordaría esa película deentre las venideras.

  6. Gus Aneu, El Séptimo Arte es la firma que dejo cuando tengo que escribir en Blogger, ya que me pide que elija la companyia en que estoy (en este caso, WordPress).
    El que escribió la crítica soy yo, el mismo, tanto El Séptimo Arte como Ramon Balcells.
    Un saludo!

  7. De acuerdo completamente en que Hurt es de lo mejorcito del filme. A mí me entretuvo bastante y la veo muy lograda. Es de lo mejor de De la Iglesia, en mi opinión.

    Saludos!!

  8. Pues en mi opinion, es un paso hacia adelante para nuevas producciones del director, pero un paso hacia atras en cuanto a cultivar su propio estilo, ya que el talento del mismo se ve totalmente capado a la hora de no quedar mal con todo ese publico nuevo que nunca a visto una pelicula de Alex y va por primera vez a ver una. Nada que ver con sus films anteriores.

    Un saludo

  9. Pues yo me quedo con una parte de todas las opiniones (excepto que no pasé de ir al estreno, más bien me tiré en plancha el primer día, primera sesión): sí, es un cambio de estilo, pero a lo mejor eso le pueda permitir UN ESTILO MÁS COMPLETO si tenemos suerte; Hurt siempre ha sido, y continua siendo FANTASTICO, en cambio no pude evitar irle mirando los pies a E.Wood, me costó imaginarmelo en el personaje; y por último, Ramón, cuanta razón tienes: en la realidad, la gente corriente, nosotros, la mayoria, no somos FERPECTOS

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