‘Antes que el diablo sepa que has muerto’, un clásico moderno

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Hay maestros, hitos cinematográficos, que perduran a lo largo del tiempo, pese a sus altibajos, y no se olvidan. Se consideran dichos maestros personas de mérito relevante entre las de su calse, sobresalientes que consiguen lo que otros no han llegado a hacerlo. Tomar como maestro, dentro del cine, a Coppola, a Eastwood o a Scorsese sería totalmente irreprochable; como también lo sería considerar un maestro a Sidney Lumet. Realizador de larga edad, veterano ante todo, que nos brindó, en sus inicios, una obra maestra llena de autenticidad, valor y consciencia como Doce hombres sin piedad. Siguiendo en su género predilecto, el judicial, Lumet ofreció otra demostración estupenda, un estudio de la personalidad humana, con la estupenda Veredicto final. Estos dos serían, quizás, los más representativos títulos de la obra del director. Ahora, en su fase final, ha vuelto con las pilas más que cargadas con Antes que el diablo sepa que has muerto, algo parecido a un clásico moderno. Y es que el maestro ha vuelto a profundizar, ha vuelto a la consciencia, a la persona humana, al bien y al mal (cielo e infierno), a las entrañas de dos seres marcados por la culpa, la familia y la traición. Ha vuelto, sin duda alguna, más vivo que nunca, con una historia llena de diálogo, de decisiones límite, de figuras perdedoras sin un rumbo claro. Una auténtica tragedia griega verdaderamente magistral.

Quizás no la podamos considerar una absoluta obra maestra por un par de insignificantes detalles que, sin embargo, impiden el alcance de la perfección. El primero es su estructura narrativa. Se nota que el realizador ha querido entrar en esta nueva moda de los diferentes puntos de vista y que no ha dejado de utilizar un montaje similar al de las más modernas obras de diversos personajes. En otra historia, este manejo (por cierto, no menos deslumbrante) de la estructura hubiera quedado de perlas. Aquí, desafortunadamente, ni afavorece ni desafavorece a la película: simplemente es innecesaria. Pero, como digo, al estar tan bien llevada a cabo, respaldada, cómo si no, por un guión soberbio, el film no llega a herirse por dicha caprichosidad argumental. El segundo y, en parte, más perjudicial, es el del personaje de Marisa Tomei. Resulta bastante tópico (me recuerda, en cierto modo, a la Vera Farmiga de Infiltrados) y no acaba de encajar del todo bien en la historia, la cual vibra y deslumbra por su realismo y brutalidad. Pero, considerando como defectos dichos dos detalles, no creo que sea justo valorarla menos de lo que es: algo cercano a una obra maestra.

Antes que el diablo sepa que has muerto (magnífico y muy sugerente título, por cierto) tiene tantas virtudes, en cambio, que me sería imposible llegar a nombrarlas todas. Está tan milimétricamente realizada que uno llega a perderse dentro de su inmensidad en más de una ocasión. Son, sus personajes, figuras opuestas, malignas, indecisas, generosas, etc. Son humanos de carne y hueso los que habitan en este infierno de desenlace aún más infernal. Se muestra con absoluto y desgarrado realismo ese diablo que todos llevamos dentro, ese instinto que sale de nuestro interior, ese destino que pocos saben cuál va a ser exáctamente. Nosotros, por contra, podemos predecir a dónde irán a parar tales perdedores sin sentido del límite, tales jóvenes indecisos que no saben cómo dar por hechas las cosas, tales víctimas que no soportan el dolor interno y se ven forzados a actuar mediante drásticas medidas; sin embargo, y lo más curioso de todo, es que no sabemos y podremos saber nunca si dichos representantes de esta colosal tragedia griega habrán salido beneficiados del todo con sus decisiones. Sólo el diablo lo sabe. Y es que detrás de todo este monumento hay una construcción previa, hecha, junto a Sidney Lumet, por la guionista Kelly Masterson. El suyo es un guión tan perfecto que cuesta de centrarse en todos los detalles que van sucediendo, en todos esos hechos que en ocasiones damos por poco fundamentales y que en realidad lo son mucho. Destacar, dentro de toda la entreversada y nada dirigida a un público de susto fácil, sino a ese al que le gusta plantearse varias teorías y no la mostrada y única posible. Es tan profundo, tan humanamente desgarrador, que bien deja un sello eternamente imborrable en la memoria de quien la presencíe. Pero, si hay algo que merece un digno reconocimiento por su atemorizador y prácticamente inevitable contenido drástico es el final. Pocas veces veremos una conclusión tan dramática y perfecta, caótica y trágica y, sobretodo, real, pues no parece haber estado préviamente calculada. Esto es inteligencia, señores, esto es cine en estado puro. Sin embargo, no podría olvidar la mención especial de tres actores que deslumbran en cada plano que aparecen: Philip Seymour Hoffman, Ethan Hawke y Albert Finney. Tres generaciones, tres historias, tres destinos, tres mentalidades. Son lo más parecido a la realidad, sobrepasando los límites de ella en ocasiones. Unos no llegan a sentir rencor, otros puede que sí, pero no les queda más remedio que salir adelante, y otros de desconsuelan al ver el panorama que hay entre manos y que difícilmente podrán superar. Un trío actoral de verdadero lujo, de carisma absoluto. Inolvidables tres personajes que son más humanos que actores, aunque cueste creerlo en el caso del primero de ellos. Y es que mi recital de virtudes no ha hecho más que empezar, aunque dejaré que el resto lo presencien y lo sientan ustedes. Esta no es una película que se digiere fácilmente; no queda más remedio que estar horas y más horas pensando en su contenido, haciendo hipótesis y reflexionando sobre la consciencia humana, cuyos límites nunca están predestinados.

Una proeza cinematográfica; lo más cercano a una obra maestra absoluta. Un film prodigioso, poderoso y vibrante, digno de un maestro como Lumet. No hay fallo mínimamente grande como para no calificarla de excelente y no de muy buena. Disfruten de la tragedia más espantósamente dolorosa y realista que puedan haber visto jamás. Un impecable clásico moderno que, sin duda alguna, se convierte en lo mejor de lo que llevamos de año.

Lo mejor la prodigiosa dirección, un guión soberbio, tres actuaciones inmejorables… y, prácticamente, todo lo demás.
Lo peor el personaje de Marisa Tomei, algo tópico y prescindible.
Valoración 5-estrellas-rojas.jpg
Leer critica de Antes que el diablo sepa que has muerto en Muchocine.net
Estreno en cines: 25 de abril

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4 Respuestas a “‘Antes que el diablo sepa que has muerto’, un clásico moderno

  1. Sólo por Doce Hombres sin Piedad se tiene el cielo ganado, y ahora vuelve a dar otra lección.

    Me alegra ver que Finney sigue en la brecha, le tengo un cariño especial por salir en una de mis películas favoritas, si no la que más: Dos en la Carretera, película extrañamente desconocida y que para mi es simplemente perfecta.

    Un saludo Ramón!!!

  2. Pues la veremos.
    ABrazos.

  3. Acabo de verla y es realmente deslumbrante. Hoffman vuelve a demostrar que es el más grande (la escena en el bar en la que pide explicaciones a su hermano sobre lo que ha ocurrido es de una tensión insoportable) y Hawke sigue creciendo y borda su mejor papel hasta la fecha.

    Tienes razón en que Marisa Tomei no aporta nada a la trama, pero siempre es un placer verla en una pantalla de cine. Sin embargo, Albert Finney me ha parecido un poco sobreactuado y es quizás, mi mayor escollo. Imagino a Anthony Hopkins y, la verdad, creo que no hay color.

    Gran película y gran entrada, por cierto.

  4. No estamos ante un noir incedente. Es un maestro el que mira tras el objetivo, un artesano que quiere decir lo que nos ofrece, y esto no es poco. Sí estamos ante una sobria y a la vez compleja trama, de interpretaciones excelentes y una mirada inteligente pero también sutil, emotiva, sobre los personajes que retrata. El sabor a tragedia subraya el tono amargo de la trama, pesimista, muy paralelo a la última de los Coen. Ya no es tiempos para viejos, y los jóvenes recurren a la vía fácil para arreglar sus vidas.

    Saludos desde OjO de buey.

    Aquí os dejo mi aportación:
    http://elhilodepenelope.blogspot.com/2008/05/antes-que-el-diablo-sepa-que-has-muerto.html

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