De pandillas y monstruos: ‘Attack the block’ y ‘Super 8’

Críticas de Super 8 y Attack the block

Con poca diferencia de tiempo se han estrenado en 2011 dos películas con algunas coincidencias a nivel superficial, pero muy alejadas en su fondo: se trata de Super 8 (J. J. Abrams) y de Attack the block (Joe Cornish). ¿Qué tienen en común? Lo más vistoso, las bases del argumento: una pandilla de jóvenes se deberán enfrentar a una invasión alienígena. ¿Dónde difieren? Seguramente, en todo lo demás.

Mientras la de Abrams supone una nostálgica revisión al mundo cinematográfico de los 70 (y concretamente, de Spielberg, su productor), a la infancia y a su imaginación, la de Cornish se aferra a una espinosa realidad actual, con una factura menor, pero con un potente mensaje de tono irreverente, cómico y ciertamente gore. Así pues, ambas comparten una base (la primera capa), pero tanto a nivel formal como de fondo contienen muchas diferencias.

Si la pandilla de Super 8, considerablemente más joven que la otra, encuentra la felicidad filmando pequeñas películas en grupo, la de Attack the block sobrevive en las calles de un barrio hostil creando temor a sus habitantes. Lógicamente, las dos viven en dos contextos sociales y temporales diferentes (de ahí sus acciones), pero hay algo interesante a remarcar: la primera “se esconde” para filmar (desarrollar su afición), mientras que la segunda pasea por la calle sin miedo; pero tanto una como otra no son aceptadas, ni por sus padres ni por la sociedad más elitista, respectivamente.

De alguna forma, el grupo de Attack the block es la representación del mal de la sociedad (pandilla de jóvenes mulatos, delincuentes, que viven en barrios periféricos de Londres, etc), o más bien, son aquél lado que nadie quiere ver y que todo el mundo sabe que existe. Por eso es tan importante la figura de la enfermera, a quien atracan al principio y finalmente se acaba uniendo a ellos, viéndoles “su lado humano”. Por típico que parezca, la película de Cornish retrata algo que actualemente ha dado mucho que hablar, y más en Inglaterra después de los sucesos con los riots en la capital. Un tema sin duda espinoso que permite a estos anthéroes con navajas y ciclomotores tratar de salvar a una sociedad que ni tan sólo los acepta. Como bien afirma el protagonista en un momento de la película, cuando la invasión ya se ha extendido, “ahora los monstruos no somos nosotros”.

Super 8 se construye en base al cine como evasión. Sus personajes, nada cómodos con la realidad a la que tienen que enfrentarse (la muerte de una madre, un padre desestabilizado, etc), se aleja de ella haciendo lo que más les gusta: filmar. A diferencia de la otra pandilla, no se quieren aferrar a la crudeza que les rodea. Es de suponer que no importa tanto el contenido social, sino la recreación de la nostalgia, las aventuras que todo niño ha imaginado o vivido.

Si algo brilla en Attack the block es su guión: Cornish, sin huir de algunos cánones clásicos, construye asombrosamente unos diálogos llenos de irreverencia e ironía, unos giros de guión sorprendentes y nada forzados y, sobre todo, una comicidad única y original. Aunque el proyecto parezca superficialmente de serie B, todos estos elementos (menos el presupuesto) contribuyen a afirmar que nos encontramos ante un producto enormemente potente e inteligente.

Abrams brilla, en cambio, en la puesta en escena: clásica y spielbergiana, siempre manteniendo al espectador en tensión y con una fluidez y elegancia tremendas. Sin embargo, del guión sobra su excesiva espectacularidad final, nada acorde con el entrañable intimismo del primer tramo, donde se aprecia la relación entre los niños, gracias, en parte, a las maravillosas interpretaciones de todos ellos.

En todo caso, ambos filmes llegan a coincidir en algo que a veces se echa en falta en filmes del género: el uso de una invasión alienígena como excusa para contar algo más que una aventura, ya sea un malestar social o un homenaje nostálgico a una forma de hacer cine. Nos encontramos ante dos buenos proyectos que cumplen con sus respectivos objetivos; dos concepciones bien diferentes de pandillas de jóvenes, de contextos sociales (la Guerra Fría, la actualidad) y del sentido de la aventura.

Valoraciones
Attack the block: 8,5 sobre 10
Super 8: 7,5 sobre 10

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