Crítica de ‘Lo imposible’: un tsunami llamado Bayona

Con tan solo dos filmes en su haber, Juan Antonio Bayona ha llegado donde muchos otros realizadores de su generación tardarán años en hacerlo: a conseguir la unanimidad de la taquilla, el público y (la mayoría) de la crítica. Tanto El Orfanato como Lo imposible son filmes notablemente resueltos, cada uno en su sub-género (el de fantasmas y el de catástrofes), pero que quieren mantener un espíritu emocional en sus historias y una voluntad perfeccionista en lo técnico. Nadie duda que son productos hechos para el gran público, y menos el propio Bayona.

 En su último trabajo, el director era consciente de lo mucho que se jugaba (los resultados en taquilla, al fin y al cabo, siempre acaban mandando), y debo reconocer que, si en un principio me temía un producto esencialmente comercial, una copia de los recursos más sensibleros de cualquier película de Spielberg (el gran admirado del joven director), el resultado me acabó sorprendiendo positivamente.

 Aunque el escenario donde ocurre Lo imposible sea completamente distinto, Bayona y su guionista Sergio G. Sánchez han vuelto a temas que ya supieron tratar con delicadeza en su anterior trabajo: la familia, la paternidad, la infancia y, sobre todo, la pérdida. No sé hasta que punto a estos se les puede llamar constantes, teniendo en cuenta la cortísima carrera del cineasta; lo que sí sé es que la primera media hora de Lo imposible se estudiará en los futuros cursos de la ESCAC –la cuna profesional del cineasta-, y no es por menos: pocas veces el cine comercial ha conseguido meter al espectador en la piel de sus protagonistas de tal forma, de atemorizarlo y conmocionarlo, de hacerle sentir una experiencia tan puramente física, tan dolorosa, a través de las imágenes y el sonido.

La película tiene evidentes altibajos de ritmo, posee momentos de excesiva dramatización –sí, mucha gente lo dice, pero es que el uso reiterativo de la banda sonora acaba cansando- y huye en todo momento de la ambigüedad narrativa. Sería fácil acabar diciendo que todo esto es perdonable porque lo único que pretende es emocionar y honorar una historia terroríficamente real. Pero lo más interesante de ver Lo imposible, que es correctísima, que está hecha con ambición y corazón, es saber que a Bayona aún puede llegar a más. A partir de ahora mismo le espera una carrera impresionante, muy prometedora. No hay duda que Hollywood ya tendrá su ojo puesto él. ¿Le será imposible resistirse al tsunami de llamadas que le esperan? Y, lo que es más importante: ¿podrá continuar con su fiel equipo local y con sus ambiciosas propuestas?

Valoración: 6 sobre 10

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3 Respuestas a “Crítica de ‘Lo imposible’: un tsunami llamado Bayona

  1. Adriana Rodríguez

    La veritat és que no m’esperava ficar-me tant en la pel·lícula. Mai de la vida havia passat per tantes emocions en dues hores, de l’alegria a la desesperació, de l’esperança a la commoció. Havia de canviar de posició a la butaca i pujar les cames per evitar que l’estòmac se’m regirés més. Tot i que ja sabíem que tenia un final feliç (fet que he llegit que ha estat críticat com a “pega”) trobo que la totalitat de la pel·lícula ja esborra la idea de “final típic” o “final massa previst”.

    Si no haguèssim sabut que es tractava de la història real que va viure la família i de la que tant se n’ha parlat, podríem haver apostat pel final que té ara?

  2. Yo también la esperaba más americanada y comercial y me sorprendió mucho. Bien realizada, lástima la excesiva dramatización, pero aún así emotiva.

  3. Hola, no se si me recordarás, me llamo Luis Calderón y hace tiempo me hiciste un gran favor cuando publicaste en tu blog una opinión acerca de mi anterior corto: Oh My God.En esta ocasión te presento los dos últimos cortos que he realizado para que le eches un vistazo.Un abrazo.
    -No Es Otro Jueves Normal: Tras una noche agitada un chico(Jesús Carmona) se despierta con la revelación más grande que haya conocido jamás. No entiende ni cómo ni por qué lo sabe, pero está seguro que es el único del planeta que conoce una verdad así y eso, queridos amigos, no es justo.

    -LA SED: Un hombre camina por las calles desiertas de la ciudad cuando entra en una oscura taberna. Se acerca a la barra, enciende un cigarrillo y
    pide un vaso de whisky, un plan sencillo .Lástima que el camarero no vaya a poner las cosas tan fáciles

    Te dejo mi correo : luiscalderoncorripio@hotmail.com

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