Crítica de ‘La noche más oscura (Zero Dark Thirty)’: una caza, un país

Zero Dark Thirty crítica

Zero Dark Thirty es una película hecha en un momento adecuado para la sociedad norte-americana. La euforia que supuso el año pasado la caza de Osama Bin Laden no podía quedar en el aire para las manos de los ejecutivos de Hollywood. Era evidente que sería un gran motivo comercial para realizar una ficción. Y, en muy poco tiempo, justo después de unas reñidas elecciones que casi cambian el rumbo ideológico del país, Kathryn Bigelow ha resurgido de nuevo, impulsada por el reciente éxito de la interesante En tierra hostil, para demostrar al mundo que ella es la directora más propicia para hablarnos de su país y de las guerras que éste ha provocado. ¿Quiere decir eso que lo haga con ojo crítico?

“La peli sobre Bin Laden”, que tantos premios lleva acumulados en Estados Unidos y de la que tanto se hablará en las próximas semanas, es un film que trata de construir minuciosamente unos hechos reales pero poco destapados y, algunos de ellos, ciertamente ambiguos Pero, como en toda realidad ficcionada, hay cabida para la emoción y la manipulación, para el desarrollo de una historia que se centra en un personaje bien escrito, también real, pero difícilmente empático con el público. Una mujer cuya vida privada se ve invadida y monopolizada por una investigación de gran envergadura mundial, acabando siendo ese el epicentro de su día a día; y cuando todo acabe (véase la mejor escena de la película, ese largo plano fijo final), ella (y el país) no sabrá a donde ir, dudará de todo lo que ha hecho hasta ahora, de si la moral le habrá hecho una gran jugada. Aunque se sienta aliviada. Un discurso interesante y autocrítico que, lamentablemente, pocas veces vemos surgir durante el metraje.

Bigelow es técnica y académicamente impecable cuando rueda, eso es algo innegable. El montaje veloz y la multitud de planos por secuencia es algo que, aunque a un servidor le moleste, tiene su mérito e, incluso, consigue crear cierto nerviosismo (que es lo que se pretende) al espectador. Hay en Zero Dark Thirty secuencias realmente espectaculares, pero también hay demasiadas que, aunque contengan información necesaria y verídica, son realmente prescindibles. Y es que el problema básico de esta película es su excesiva e innecesaria duración. Al fin y al cabo, todo lo que alguien recordará de ella, lo que en el fondo todo el mundo quiere ver, al tratarse de un film más entretenido que reflexivo, es esa operación militar, llena de ecos lecterianos, que es sin duda alguna una endiabladamente buena muestra de suspense (con final conocido).

Nos encontramos ante un film excelentemente ejecutado, que deslumbra cuando genera tensión y aburre cuando saca la vena periodística. Una ficción que, sin llegar a conmover como lo hizo United 93, consigue un resultado potente y digno, pero nunca brillante. Y es que, por primera vez, el cine habla del 11-S dejando atrás la tragedia y sacando pecho del triunfo de la venganza.

Valoración: 6,5 sobre 10

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