Crítica de ‘Sólo Dios perdona’: el miedo vence

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Acostumbro a sentirme tentado por ver una película cuando es abucheada en un festival; y más, si esto pasa en Cannes o Venecia. Y lo que siempre me pregunto es: ¿tan influyente es la opinión de los críticos como para acabar juzgando una película y acabar arruinando su destino? ¿Acaso muchas veces las propuestas más polémicas no son las que acaban siendo las más recordadas con los años?

En la reciente edición de Cannes, quién más palos se llevó de todas las nominadas fue Only God Forgives (Sólo Dios Perdona), la nueva propuesta de Nicolas Winding Refn, el danés que obtuvo el premio a Mejor director en 2011 por la aclamada Drive. La mayoría de críticas que obtuvo recalcaban su extrema violencia y su exquisita pero vacía estética. Sin embargo, tras quedarme atónito ayer por la noche después de visionarla, mi opinión respecto a la película difiere bastante de la mayoría de comentarios que en su día presencié.

Si hay algo que me atrae de Only God Forgives es la radicalidad de su conjunto. Mientras que Drive suponía una propuesta atrevidamente violenta y estéticamente deslumbrante, pero encerrada dentro de unos estándares narrativos muy convencionales, en esta “segunda parte” Winding Refn va mucho más allá: deja atrás cualquier razonamiento psicológico, limita el argumento a una simple excusa y se olvida de comprender a sus personajes. Only God Forgives es pura formalidad, sí; pero también un film que, igual que su protagonista, machaca todas las bases sólidas de una película de género para centrarse en el lenguaje, las miradas y la atmósfera.

Y dirán muchos que eso es poco, que hace falta comprender las motivaciones de un asesino, que se requiere de un tratamiento humano para que el espectador pueda empatizar con los personajes, que la estética no es suficiente. Sin embargo, Winding Refn ha optado por la vía difícil: pudiendo haberse etiquetado como el nuevo Tarantino de Hollywood, el cineasta no ha temido nada ni a nadie y se ha tirado a la piscina, seguramente sabiendo que el futuro comercial de su propuesta sería peligroso.

En un momento en que el espectador pide comprender a los héroes de la ficción, alaba películas que recurran a la psicología y al lado oscuro de los personajes, que le expliquen el porqué de todo, aparece alguien que, sin dejarse arrastrar por el éxito, ni juzga, ni comprende, ni perdona a su héroe; y de alguna forma, la mirada impasible y los monosílabos de Julian (Ryan Gosling) reflejan toda esta deshumanización. Por el contrario, los dos diablos del film –encarnados por su madre y por el asesino de su hermano- representan un miedo que está al acecho, que impone y que no puede frenarse.

Es por eso que al final Julian se rinde y el miedo vence, cantando alegre y pasivamente, con la mirada perdida. Winding Refn termina, pues, diciéndonos que el poder más sucio siempre vence al más débil. Y esto es la realidad, y no las dudas morales del caballero oscuro.

Valoración: 8 sobre 10

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Una respuesta a “Crítica de ‘Sólo Dios perdona’: el miedo vence

  1. ¡Que bien que te haya gustado! Ya me estaba desanimando por tantas críticas negativas ante Only god forgives. Aún no la he visto, pero confío que me sorprenda y me encante tanto como me encantó en su momento Drive. Es cierto que para poder disfrutar al 100% de la película tenías que conocer las motivaciones, miedos y pasiones de los personajes (no sólo del protagonista) y eso te llevaba toda la película, pero se hacía deliciosamente rápido ante la fotografía y la excelente calidad de las escenas. A ver qué tal me parece esta..!

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